martes, 22 de julio de 2014

Mapa de Riesgos, origen de una buena Gestión de Riesgos

Cada organización está sujeto en la norma de control interno y se establece como una herramienta de gestión sistemática y transparente que permite dirigir y evaluar el desempeño institucional.

La gestión del riesgo nos facilita una administración eficiente, eficaz, efectiva y transparente en la prestación de los servicios, y por supuesto contribuye al cumplimiento de los objetivos y metas de cada organización. Proporcionando un carácter preventivo a nuestros sistemas de control interno, tratando evitar que se produzcan hechos (eventos) que afecten la eficiencia de las operaciones.

El Mapa de Riesgos es un instrumento metodológico que ayuda a la organización a identificar y jerarquizar riesgos principales para tomar medidas correctivas y enfrentarlos. Elaborar un mapa de riesgos y su aplicación es numeroso, ayuda a las direcciones y gerencia de riesgos a tomar consciencia y centrar mejor los esfuerzos sobre los riesgos de mayor probabilidad que se puedan materializar y que su efecto sea significativos (efecto financiero, recursos humanos e imagen).



La administración del riesgo nos facilita una gestión eficiente, eficaz, efectiva y transparente en la prestación de los servicios, y por supuesto contribuye al cumplimiento de los objetivos y metas de cada organización. Proporciona un carácter preventivo a nuestros sistemas de control interno, propendiendo a evitar que se produzcan hechos que afectan la eficiencia de las operaciones.

Se elabora un mapa de riesgos, paso a paso desde la identificación de área de impacto, es decir donde puede afectar el riesgo (en las finanzas, activos, patrimonio, ingreso, sobrecostos, etc), luego se identifican a que fuentes de riesgos están vinculados el proceso sujeto a análisis, que eventos causa esos fuentes de riesgos con esos elementos se modelan los riesgos, los mismos que son evaluados hasta definir el tratamiento de los riesgos. Inicialmente proporciona el resultado de la evaluación de riesgos por los responsables de la gestión de riesgos (dueño de procesos).

Contribuye a decidir los cambios del resultado inicial para lograr un nuevo nivel de mejora una vez propuesto el tratamiento de los riesgos.

El análisis de los mapas de riesgos contribuye a:

1. Verificar que la herramienta exista y se emplea en la evaluación de riesgos, independientemente de la decisión a que estos gráficos pueden obedecer a diversas denominaciones y escala de frecuencia e impacto.

2. Su existencia contribuye a identificar la ubicación de los controles establecidos para mitigar los riesgos.

3. Desarrolla una reflexión crítica entre los auditores para determinar si los controles aplicados son fiables, efectivos o débiles para mitigar el tamaño de los riesgos.

4. Un mapa de riesgos actualizado permite priorizar las revisiones del inventario de materias auditables en la estructuración del plan anual de control, en forma conjunta con otros criterios de selección.

5. Su empleo de esta herramienta mejora la comunicación en aquellos responsables de los riesgos del proceso auditado.

Finalmente, el análisis de escenarios permite conocer que tan bien se encuentra posicionada una entidad ante posibles eventos de riesgos. El resultado de las autoevaluaciones brinda una percepción actualizada del estado de los riesgos y controles, así como oportunidades de mejora inmediata.

Se debe acentuar la cultura de toma de decisiones en los negocios en base a riesgos, es decir que los directores y gerentes deben tener muy claro los conceptos de riesgos y aplicar estos criterios en el día a día para asegurar una buen gobierno y cumplir con los objetivos de la organización.

martes, 15 de julio de 2014

Gestión de riesgo crediticio: Estar bien protegido.

Seguramente al hablar de riesgo de crédito, se piensa que es uno de los universalmente más conocidos de los riesgos financieros. En primera instancia, el riesgo que se puede correr es que uno como empresa no sea pagado por su deudor. Sentir que la entidad financiera que nos facilita un préstamo se toma el riesgo que no le paguemos nuestras cuotas.

Hay una definición del riesgo de crédito acuñada en una norma por la SBS, y es “La posibilidad de pérdidas por la incapacidad o falta de voluntad de los deudores, contrapartes, o terceros obligados, para cumplir sus obligaciones contractuales registradas dentro o fuera del balance”.


Ello nos hace ver que no necesariamente el riesgo de crediticio no solo tiene que ver con los créditos, puede tratarse de inversiones, ya sean los bonos que emiten empresas privadas y el Estado. U  obligaciones “contingentes”, es decir, las deudas que dependen de la realización de un hecho u obra. Se trata de las finanzas emitidas por los bancos (el banco tiene el riesgo de que el deudor principal no pague o no cumpla con alguna otra obligación, como la de construir bien una obra, y si no lo hace, tendrá que pagar y, además, tratar de recuperar el pago que hizo con ese deudor).

Pero qué hacer o cómo afrontar este riesgo. Conociendo que la gestión de riesgo crediticio es la que en estos años se ha ignorado más en cuanto a sus principios básicos. He aquí un pequeño listado para mitigarlos y estar bien protegidos.

  •  Adecuado entorno organizacional y gobierno corporativo: desde la ata dirección se debe estar interesado en la correcta gestión de riesgo de crédito, lo que implica el involucramiento del resto del personal y los medios apropiados para llegar a la meta y cumplir la misión.
  •  Aplicar estrategias crediticias: Cuando todos en la empresa están direccionados correctamente, los riesgos de malas sorpresas son mucho menores. Ello incluye tenerlas no sólo para el riesgo de contraparte sino para el riesgo país. Tener mucho cuidado con los diferentes tipos de concentraciones individuales y de cartera (sectoriales, geográficas, etc.).
  •   No solo basta con poder pagar, sino querer pagar: la capacidad de pago de un cliente debe evaluarse de forma real, sin sobrevalorar los ingresos de éste ni subestimar los potenciales riesgos para esa capacidad de pago. Hoy en día la central de riesgo es útil, pero no basta. Importante tener presente que existe deudores con malos antecedentes crediticios o de comportamiento y que no necesariamente aparecen en las centrales.
  • Cuidado con los desembolsos: frecuentemente las aprobaciones crediticias se da luego de unas de exámenes y condiciones para posteriormente desembolsar. Como una serie de verificaciones sobre un nuevo cliente, o documentarias sobre la operación, o la realización de ciertas condiciones “precedentes”, o la toma efectiva de ciertas garantías (como las hipotecas, por ejemplo), cuando se ha decidido pedirlas. Esas condiciones son lo que se llama “mitigantes del riesgo”.
  •  Correcto seguimiento del riesgo: no basta conformarse con una buena aprobación crediticia y un buen control de los desembolsos. No solo se debe seguir la calidad crediticia del deudor, sino la de los accionistas del deudor si se trata de empresas, así como la de sus clientes y proveedores, y sin olvidar el seguimiento de la situación de los segmentos económicos en los que operan.
  • Buena gestión del riesgo operacional y un buen dispositivo de control interno permanente: aspecto olvidado en muchas organizaciones, si no se gestiona bien el riesgo operacional, las pérdidas crediticias pueden verse maximizadas.  Y pocas cosas ayudan tanto a una buena gestión del riesgo operacional como un buen dispositivo de control interno permanente, no confundir con las auditorías y acciones de control a posteriori, sino procedimientos de doble validación en las diferentes etapas del proceso crediticio, o como controles jerárquicos frecuentes, pero que permiten impedir que situaciones indeseables se salgan de control.

    Ser consciente de todos los factores de riesgo, no se pueden evitar completamente, podemos  tomar medidas de mitigación adecuadas y desarrollar incluso políticas comerciales más agresivas que incluyen el aprovechamiento de los períodos de turbulencia, guardando un máximo de factores bajo control.